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La mujer y el mundo del cuidado: cuando el tiempo no es oro

En Argentina y en gran parte del resto del mundo, la situación laboral de la mujer es desigual con respecto a la del hombre. Existe una marcada diferencia de participación en el mercado laboral, determinada por el género: el 65% de los hombres trabajan, mientras que sólo el 41% de las mujeres se encuentra en esa situación. Por otro lado, aquellas que sí lo hacen, perciben un sueldo 32,3% menor al de los hombres. Esta situación atraviesa todas las clases sociales y tipos de empleo, pero en un contexto de vulnerabilidad socioeconómica, se potencia.

En nuestro país, según una encuesta nacional del INDEC, las mujeres realizan el 76% de las tareas de cuidado y domésticas, mientras que los hombres sólo el 24%. Y las mujeres más pobres, al percibir menos ingresos, deben dedicarle más tiempo a este tipo de trabajo. De esta manera, sus intereses y sueños quedan relegados. El principal problema de todo esto es que los trabajos en cuestión no son remunerados pero ocupan un lugar preponderante en la economía y sociedad, realidad que no se ve ni se reconoce. Las tareas del cuidado tienen un valor económico pero que está invisibilizado. Todo el tiempo que una mujer destina al cuidado del otro es tiempo que no puede destinar a crecer profesionalmente en lo que realmente le interesa. El llamado “techo de cristal”, la dificultad de escalar en las jerarquías laborales de todo tipo, está relacionado con estas cuestiones. Hay muy pocas mujeres que ocupan cargos “altos” en empresas e instituciones, y eso no significa que no estén preparadas para hacerlo.

A la mujer se le adjudica mayores responsabilidades relacionadas con el cuidado simplemente por su condición de ser mujer, por el lugar que le fue asignado culturalmente. Y la cuestión es que, las tareas no deben ser repartidas de acuerdo al género, deben ser compartidas. Por eso hoy, 1° de mayo, Día Internacional del/la Trabajador/a, queremos invitar a reflexionar estas cuestiones sobre la mujer y el ámbito laboral. Es responsabilidad de todos nosotros repensar y modificar el esquema social en el que vivimos y que nosotros mismos construimos día a día. Cambiar la forma de pensar y romper con los estereotipos y estigmas hacia la mujer es un primer paso para llegar a la igualdad y terminar con la violencia. En Mediapila creemos en este cambio, por eso trabajamos todos los días para alcanzarlo. Y la realidad es que sólo será posible si lo hacemos entre todos y todas. #EsUnaCausaDeTodxs