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Belén Murphy

“Buscamos adaptarnos al nuevo mercado laboral que el mundo nos presenta”

Belén Murphy Figueroa y Leandro Andrés, miembros de la Comisión Directiva de Fundación Mediapila, cuentan sobre su trabajo y sobre el recorrido de la organización durante estos 15 años de trabajo. Relatan cómo fue afrontar la pandemia y cómo planean seguir creciendo en la fundación en el 2021.

¿Cómo llegaron a Mediapila?

Belén - Mi primer encuentro con Mediapila fue a mis 16 años cuando vinieron a vender remeras a mi colegio y me compré una. Todavía la tengo conmigo, para mí es un tesoro. Después, en la universidad, una amiga mía me comentó que estaban buscando gente para dar charlas en las escuelas y mandé mi curriculum.
Tenía muchas ganas de sumarme a la organización pero luego de mi primer día de trabajo, llegué a mi casa y dije: “Yo acá no duró ni una semana”. Es un trabajo que requiere cuerpo, alma y corazón y después de diez años estoy acá. Pasé por comunicación, venta online, coordinación, fui Directora Ejecutiva del 2015 al 2019 y finalmente me quedé en la Comisión Directiva.

Leandro - En mi caso, llegué a mis 19 años porque un amigo me invitó a una reunión de voluntarios y voluntarias. Mi primer misión fue ir al barrio El Ceibo en José C. Paz a censar, a buscar interesadas para poder armar talleres. Catorce años después formó parte de la Comisión Directiva, nunca me fui.

¿Cómo es el rol de la Comisión Directiva?

Belén - Junto con Leandro y con Ignacio, nuestro rol es acompañar, ayudar a planificar a largo plazo y dar soporte a la Dirección Ejecutiva y a la Social. En Mediapila los lineamientos se construyen en conjunto, así que fundamentalmente buscamos acompañar desde nuestra experiencia y desde lo que podamos sumar.

Leandro - Trabajamos mucho en un proceso de profesionalización de la fundación y junto a las Directoras de la fundación marcamos los lineamientos estratégicos que luego se llevan adelante por el equipo. Cuando surgen incendios colaboramos para apagarlos y cuando no están, vemos hacia dónde queremos ir para seguir creciendo, alcanzando cada vez a más personas y generando que el impacto sea cada vez mayor.

¿Cuál fue el desafío más grande de estos 15 años?

Leandro - El mayor desafío fue llegar a un modelo que sea replicable y escalable. Cuando nació Mediapila éramos muy jóvenes, José fundó la organización a sus 25 años. Teníamos muchas ganas de hacer pero había muy poca experiencia, por eso creo que el desafío fue encontrar cómo profesionalizar nuestro trabajo y crecer en impacto con un modelo que sea sustentable en el tiempo.
Además, como en toda organización, un gran desafío es el sostenimiento económico. Siempre me ha preocupado tener los fondos para poder hacer todas las cosas que queremos hacer, y como hay tantas ganas de hacer, nunca alcanza.

¿Cómo atravesó Mediapila el 2020?

Belén - Fue un año tremendo para Mediapila, fue fundamental el rol de la Comisión Directiva y del equipo espectacular que hace que cualquier cambio se sortee de la mejor manera. Tuvimos la suerte de tener a Tatiana Kaler en la Dirección Ejecutiva, la mejor persona que podría haber entrado para ese puesto.
Desde la Comisión nos tocó estar muy pendientes y en lo personal, como estoy viviendo en España, se me hizo muy difícil no poder ir a Mediapila en las épocas más inciertas. Marzo y abril fueron meses en los que no sabíamos lo que iba a pasar y tener que pilotear todo sobre la marcha es lo más difícil. En una ONG los recursos siempre faltan, el trabajo siempre sobra y cuando las crisis aumentan, las necesidades de la población a la que uno intenta ayudar aumentan todavía más. Si bien estamos acostumbrados a la situación económica de Argentina, este año fue un desafío enorme que superamos muy bien, fundamentalmente gracias a todo el equipo.
Desde el trabajo social de Mediapila también nos adaptamos. Nosotras no solemos resolver cuestiones de necesidades básicas pero cuando las mujeres y familias que acompañamos les cuesta conseguir la comida, hay que volcar todas nuestras tareas para ese lado porque con hambre no se puede aprender ningún oficio ni conseguir ningún trabajo. Tenemos que estar para lo que nuestra comunidad necesita, por más que nuestro objetivo sea otro y nunca lo dejemos de lado.

Leandro - Muy rápido pudimos encontrar la forma de aprovechar determinadas oportunidades que se fueron dando. Eso nos dió tranquilidad y pudimos, pese a todos los cambios de planes, abordar cuestiones estratégicas.
Fue un año muy complicado en todo el mundo, y me animo a decir que lo transitamos muy bien gracias a la ejecución del equipo. Desde la comisión surgía una idea y rápidamente salían a ejecutar como unas campeonas.

¿Qué están planificando para el año que viene?

Leandro - Hay muchas cosas que siguen sujetas a lo que pase con la pandemia, pero planeamos seguir profundizando todo lo que se viene haciendo y meternos en el mundo de la tecnología. Creemos que va a poder potenciar muchísimo nuestro impacto. Se vienen muchísimos desafíos porque queremos seguir creciendo para alcanzar a más personas y de la mejor manera.

Belén - Buscamos adaptarnos al nuevo mercado laboral que el mundo nos presenta. Como organización que trabaja en la inclusión laboral con perspectiva de género necesitamos estar actualizados. Vamos a incorporar nuevas capacitaciones técnicas y a seguir profundizando nuestro trabajo con enfoque de género porque no es lo mismo trabajar inclusión laboral para mujeres, para hombres o para personas que no se identifiquen como mujeres ni como hombres, porque el sistema en el que vivimos es muy injusto de acuerdo al género de cada persona.
Ofrecer nuevas capacitaciones en tecnología, sin descuidar nuestro expertise, el mundo textil, nos permite que las mujeres que están en los lugares más vulnerables puedan tener las mismas oportunidades que las que no crecimos en esos espacios. Nos toca modernizarnos un poquito, amigarnos con el mundo de la tecnología para generar mejores oportunidades de trabajo para las mujeres que más lo necesitan.